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Puerto
Deseado es un pequeño poblado que reúne en sus alrededores
reservas de numerosos ejemplares de avifauna y mamíferos
marinos.
Como
su nombre y su ubicación lo indican, esta
ciudad santacruceña es un puerto. Y como
en todo rincón de la Patagonia, historia
y paisaje se mezclan y dan origen a las bellezas
que hoy podemos contemplar. La Reserva Natural Ría
Deseado es un ejemplo emblemático: es el
único río sudamericano que abandonó
su cauce que, con el tiempo, fue ocupado por el
mar.
A lo largo de sus 40 kilómetros, la ría
ampara a tan diversa avifauna, que es digna de ser
visitada: colonias de pingüinos, lobos y elefantes
marinos, se extienden en la superficie, mientras
que delfines y tiburones, se sumergen en el agua.
Pero el habitante más extraño es el
cormorán, un ave con aspecto de pájaro
y habilidad de pez. Estos ejemplares de plumaje
negro y pico delgado y curvo, son excelentes nadadores
y se alimentan exclusivamente de peces, de los cuales
puede cazar hasta 100 en una hora.
Es precisamente en esta ría donde recaló
el portugués Fernando de Magallanes, en 1520.
Su embarcación, la primera que arribó
a esta zona, sufrió las inclemencias de fuertes
temporales de viento que provocaron la primera denominación
de este lugar, Bahía de los Trabajos Forzosos,
en clara alusión al esfuerzo que tuvieron
que realizar.
Pasaron 68 años para que otros marinos se
animaran a estas salvajes aguas. Esta vez fue una
flotilla inglesa al mando de Tomas Cavendish, quien
bautizó el puerto con el nombre "Desire"
deseo-, que por error después pasó
a llamarse Deseado. Pero no es que a estos navegantes
la aventura les haya costado menos que a Magallanes
y que por eso tuviesen deseos de volver; por el
contrario, la denominación sólo hace
honor a una de una de las tres naves de la flota.
De hecho, su paso por aquí fue fugaz, así
como también el de algunas otras embarcaciones
-inglesas, francesas, españolas y norteamericanas-
que llegaron posteriormente con el objetivo de pescar
ballenas, transportar aceite y cueros de lobos marinos;
las mismas riquezas naturales que hoy en día
son el atractivo turístico más importante
de Puerto Deseado.
En los alrededores de esta ciudad -ubicada a 285
kilómetros de Comodoro Rivadavia-, las reservas
Cabo Blanco, Ría Deseada, Isla Pingüino
y Bahía Laura, son los sitios indicados a
la hora de recorrer la Patagonia central con ansias
de explorar la fauna marina.
A 88 kilómetros hacia el norte de Deseado,
Cabo Blanco sorprende con la mayor población
de lobos marinos de dos pelos y un apostadero de
elefantes marinos. Mientras que en el paisaje rocoso
de Bahía Laura -hacia el sur y entre dos
faros que la acorralan-, cormoranes de cuello negro,
gaviotas cocineras, patos y chorlitos, son los que
acaparan las miradas de los visitantes.
Las excursiones a Isla de los pájaros e isla
Pingüinos son una cita obligada. En la primera,
asombra la gran colonia de gaviota cocinera y los
numerosos nidos de ostrero negro y pato vapor. En
tanto que la segunda es característica, justamente,
por albergar a cuantiosos ejemplares de pingüinos
Magallanes y de penacho amarillo esas graciosas
aves incapaces de volar pero con muy buenas condiciones
para nadar- y una pequeña población
de lobos marinos.
De manera que Puerto Deseado es una excelente opción
para el turismo de exploración. Ciudad de
acantilados y puerto, guarda en sus paisajes la
historia de un pueblo que supo convivir con el clima
rebelde y recibió a modo de recompensa-
la compañía de una fauna tan extraña
como bella.
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