Introducción
Los viajeros se sienten atraídos por esta estrecha
franja de tierra que constituye Chile, sobre todo,
por el espectacular litoral del océano Pacífico, las
grandes avenidas urbanas, las tierras altas de los
Andes y por las oportunidades que ofrece para la práctica
de los deportes de aventura. La cultura chilena ha
sobrevivido a la violencia de su historia reciente,
y está prosperando de nuevo gracias a una población
célebre por su carácter cálido y flexible. A pesar
de que posee una de las comunidades de origen europeo
más importantes de América del Sur, las tradiciones
indígenas persisten en las estribaciones andinas y
en las llanuras sureñas. Además, cuenta con algunos
de los parques nacionales más bellos del Cono Sur
que atraen por igual a excursionistas y a observadores
de guanacos.
Nombre oficial República de Chile
Superficie: 756.950 km2
Población: 15.000.000 hab. (índice
de crecimiento 1,2%)
Capital: Santiago (5.000.000 hab.)
Nacionalidades y etnias: 90% mestizos, 5% indios,
5% descendientes de europeos
Idioma: español y numerosas lenguas nativas,
como el aimara, el mapuche y el rapa nui
Religión: 89% católicos, 10%protestantes,
menos del 1% judíos
Régimen político: república
Jefe de Estado: Ricardo Lagos
PIB: 184.000 millones de dólares
PIB per cápita: 12.500 dólares
Crecimiento anual: 3,5%
Inflación: 4,5%
Principales recursos económicos: cobre,
litio, harina de pescado, vino
Principales socios comerciales: Estados Unidos,
Japón, Alemania, Reino Unido, España
Información práctica
Visados:
Los ciudadanos de la Unión Europea, Estados Unidos,
Canadá y Australia no necesitan visado, aunque
los estadounidenses y los neozelandeses deben pagar
una tasa de 20 dólares. Al entrar en el país
se entrega un permiso de 90 días, renovable para
90 días más
Condiciones sanitarias: cólera, mal
de altura
Hora local: GMT-4
Electricidad: 220 V, 50 Hz
Pesos y medidas: sistema métrico
Cuándo ir
Su variedad geográfica permite la visita a Chile
en cualquier estación del año.
En primavera (de septiembre a noviembre) y durante
las cosechas de otoño (entre febrero y abril)
son preferibles Santiago y la parte central del país
. En verano (de diciembre a marzo) resulta más
adecuado disfrutar de parajes naturales como el Parque
Nacional del Paine, en Magallanes, y la región
de los lagos.
Las estaciones de esquí atraen a muchos extranjeros
durante el invierno (de junio a agosto). La isla de
Pascua presenta un clima más suave, unos precios
más reducidos y menos turismo en temporada baja;
de la misma forma que el archipiélago de Juan
Fernández, inaccesible cuando las lluvias invernales
estropean las toscas pistas de aterrizaje; el momento
idóneo para su visita es el mes de marzo.
Fiestas y celebraciones
Las vacaciones de Semana Santa y de Navidad son las
celebraciones nacionales más importantes, pero
existen numerosos festejos seglares en septiembre,
como las Fiestas Patrias (a mediados de mes),
el Día de la Independencia Nacional, el
18 (con animadas manifestaciones), y el Día
de las Fuerzas Armadas, el 19.
Entre las innumerables festividades culturales locales,
Andacollo, al norte de la capital, celebra la Fiesta
de la Virgen del Rosario, acaso la más insólita
de todas, que cada diciembre atrae a peregrinos desde
lugares tan alejados como Bolivia. Grupos de danza
de inspiración asiática acompañan a
una procesión de la imagen de la Virgen hasta
un santuario. Las carreras de caballos y las peleas
de gallos proporcionan distracciones complementarias
a la multitud que acampa en las colinas de los alrededores.
Dinero y precios
Moneda : peso
Comida
Presupuesto bajo: entre 2 y 10 dólares
Presupuesto medio: entre 10 y 15 dólares
Presupuesto alto: a partir de 15 dólares
Alojamiento
Presupuesto bajo: entre 10 y 20 dólares
Presupuesto medio: entre 20 y 40 dólares
Presupuesto alto: a partir de 40 dólares
La revalorización del peso chileno y la inflación
del sector turístico han incrementado de forma
sustancial los costes del viaje en los últimos
años, por lo que Chile ha dejado de ser un país
barato. Aunque todavía es posible viajar con
un presupuesto bajo, puesto que el alojamiento, la
comida y el transporte siguen siendo más económicos
que en Europa, América del Norte o incluso Argentina.
Se debe calcular un mínimo de 25 dólares
por día para comer y hospedarse, aunque comprando
los alimentos en los mercados o comiendo en restaurantes
modestos es posible moverse con menos dinero.
Los cheques de viaje son, sin lugar a dudas, más
seguros que el dinero en efectivo, pero en las ciudades
pequeñas y apartadas de las rutas turísticas,
puede ser difícil encontrar un banco para canjearlos,
por ello resulta una buena idea llevar una suma en
metálico. Sólo los cajeros automáticos
de las urbes más importantes son compatibles
con los sistemas internacionales de débito. Las
tarjetas de crédito se aceptan en muchos comercios
y establecimientos.
En los restaurantes es costumbre dejar un 10 por
ciento de propina; hay que tener en cuenta que los
camareros reciben un salario modesto. No es necesario
gratificar a los taxistas, si bien conviene redondear
la cifra. Las tarifas de los autocares de larga distancia
o los taxis compartidos son negociables. En los mercados
artesanales es costumbre regatear. Si se va a permanecer
en hoteles durante la temporada baja o para largas
estancias, es recomendable negociar los precios.
Actividades
La abundancia de parques naturales ofrece grandes
oportunidades para practicar senderismo, particularmente
en los Parques Nacionales de La Campana (de fácil
acceso desde Santiago), la Laguna del Laja, Huerquehue,
Villarrica y Torres de Puyehue. El Parque Nacional
Torres del Paine es un paraíso para los excursionistas,
con una red de pistas bien organizada y donde se puede
practicar senderismo campo a través. Pucón,
en el Distrito de los Lagos, atrae a viajeros que
gustan de la escalada, el descenso de aguas
bravas, el ciclismo de montaña y la
equitación. Las excursiones al volcán
Osorno también son populares. Muy cerca de Santiago,
los complejos de Valle Nevado y Portillo son excelentes
para el esquí. Los ríos Maipo, Claro
y Biobío son los mejores para la práctica
del descenso de aguas bravas.
Historia
En la época precolombina, Chile estaba habitado
por una gran variedad de pueblos, muchos de ellos
sometidos políticamente a los incas durante varios
siglos. El desierto del Norte estaba poblado por granjeros
aimara, que cultivaban maíz y cuidaban sus rebaños
de llamas y alpacas. En las zonas costeras surgieron
pueblos de pescadores. En el interior montañoso
destacaron los indios diaguita y, en el centro y el
Sur, los araucanos, cuyos asentamientos pesqueros
y agrícolas apenas se vieron afectados por las
incursiones incas. En las remotas islas del Sur moraban
numerosos grupos de cazadores y pescadores.
Con el tratado de Tordesillas, firmado en 1494 entre
españoles y portugueses, el territorio situado
al oeste de Brasil pasó a depender de España.
Los españoles asignaron la conquista de Chile
a Pedro de Valdivia, cuya expedición llegó
al fértil valle de Mapocho en 1541. Santiago
se fundó en ese mismo año, y las ciudades
de La Serena, Valparaíso, Concepción, Valdivia
y Villarrica nacieron poco más tarde. El río
Biobío marcaba el límite meridional de las
incursiones españolas, donde les detenía
la resistencia de las feroces tribus mapuches. Valdivia
recompensó a los miembros de su expedición
con enormes concesiones de tierras, semejantes a grandes
feudos dependientes de la metrópoli española.
Aunque la minería y las finanzas superaron a
la agricultura como pilares de la economía chilena,
la estructura social de las haciendas modelaron el
Chile colonial. La población nativa quedó
devastada a causa de la introducción de enfermedades
infecciosas, y la población mestiza, descendiente
de las uniones entre españoles e indígenas,
se empleaba como mano de obra, a veces como arrendatarios,
en estas grandes propiedades, muchas de los cuales
seguían intactas en la década de 1960.
Hacia la década de 1820, los rudimentarios métodos
de recaudación de impuestos, aplicados por una
Corona española ya estancada, permitieron el
crecimiento de una floreciente identidad panamericana,
que desembocó en los movimientos de independencia.
Simón Bolívar y José de San Martín
condujeron a sus ejércitos de libertadores desde
Venezuela hasta Perú, y de Argentina a Chile.
Bernardo O'Higgins, hijo de un inmigrante irlandés
y antiguo virrey de Perú, se convirtió en
el supremo líder de la nueva República chilena,
que era sólo una fracción de sus dimensiones
actuales, formada por Santiago y Concepción,
con fronteras difuminadas con Bolivia y Argentina.
Con la llegada del ferrocarril y el triunfo militar
sobre Perú y Bolivia en la guerra del Pacífico
(1879-1883) se incorporó el desierto de Atacama,
muy rico en minerales, y también los territorios
templados del Sur. Chile logró muy pronto un
grado de estabilidad política y una relativa
democracia, que permitió un rápido desarrollo
agrícola, y un gran progreso en la minería,
la industria y el comercio. La clase trabajadora,
cada vez más pobre, y la burguesía enriquecida
desafiaron el poder político de la oligarquía
terrateniente en una breve, pero sangrienta, guerra
civil en la década de 1890.
La primera mitad del siglo XX se caracterizó
por una alternancia política entre derechas e
izquierdas, sin que ningún gobierno contara con
el suficiente apoyo para emprender una reforma a gran
escala. El lento desarrollo de las infraestructuras
condujo a la pobreza rural y a una urbanización
desesperada. En la década de 1960 los democristianos
instituyeron exitosas reformas sociales mediante la
creación de viviendas y las mejoras en la educación,
la salud y los servicios sociales. Estas medidas amenazaban
los privilegios de la elite conservadora, e incluso
ofendió a la izquierda radical. La política
chilena se iba haciendo cada vez más militante,
polarizada y basada en las ideologías, cuando
la coalición izquierdista de Salvador Allende
venció en 1970. El nuevo presidente introdujo
arrolladoras reformas económicas, que incluían
la nacionalización de muchas empresas privadas
y la redistribución integral de rentas. El país
se hundió en el caos económico, y Estados
Unidos protestó por la expropiación de minas
de cobre que controlaban empresas norteamericanas,
así como por las relaciones amistosas de Chile
con Cuba.
El general Pinochet se adueñó del poder
en un sangriento golpe de estado, el 11 de septiembre
de 1973, utilizando aviones a reacción para bombardear
el palacio presidencial. Allende murió defendiendo
el palacio de la Moneda y unas 80.000 personas fueron
torturadas y asesinadas. Los rumores de una implicación
de la CIA se extendieron, cuando las organizaciones
financieras internacionales, que instigadas por Estados
Unidos habían suspendido un crédito a Allende,
apoyaron financiera y moralmente a los golpistas.
Pinochet, a la cabeza de una junta formada por cuatro
personas, disolvió el Congreso, suprimió
los partidos de izquierda y eliminó a toda la
oposición. Su política económica y
monetaria trajo consigo la estabilidad y una relativa
prosperidad, pero en un referéndum celebrado
en 1988 para confirmarle en la presidencia, los votantes
le rechazaron por una diferencia de un 7 por ciento.
En las elecciones de 1989, el democristiano Patricio
Aylwin venció al candidato pinochetista, Hernán
Buchi, y se llevó a cabo una transferencia pacífica
del poder. La democracia regresaba a Chile, aunque
muchos de los representantes del régimen anterior
seguían ostentando una gran influencia.
Cuando llegó al poder, Eduardo Frei acometió
el desafío de reconciliar a los chilenos con
su difícil pasado, acelerando los juicios por
violaciones a los derechos humanos e investigando
el destino de los dos mil desaparecidos. La resistencia
del brazo político del ejército entorpeció
severamente sus esfuerzos. Asimismo, Frei intentó
quitar los privilegios a ocho senadores designados
por Pinochet, que no estaban sujetos al voto popular.
En cualquier caso, las reformas económicas de
Frei contribuyeron a aliviar la pobreza.
El último presidente elegido en Chile, Ricardo
Lagos, anterior ministro de obras públicas de
Frei, es el primer socialista que ocupa este cargo
desde Allende. Derrotó a su contrincante, Joaquín
Lavin, por un estrecho margen.
Pinochet fue detenido en Londres en 1999 por requerimiento
del juez español Baltasar Garzón, encausado
como encubridor por los 75 crímenes cometidos
en la caravana de la muerte en 1973. Pero en
febrero de 2000 se dictaminó que Pinochet estaba
demasiado enfermo para soportar el juicio y a principios
de marzo regresó a Chile para ser procesado.
Su juicio ha sido temporalmente suspendido por demencia
senil.
Cultura
Su relevante legado europeo parece disminuir la
afluencia de viajeros occidentales en relación con otros
países vecinos, como Perú y Bolivia. Durante
muchos siglos, la educación francófila de
los intelectuales chilenos influyó en su arte,
música y arquitectura, y comportó la construcción
de importantes galerías de arte y museos, así
como una próspera vida teatral. Las artes chilenas
son conocidas internacionalmente; cuenta con dos premios
Nobel de literatura, los poetas Gabriela Mistral y
Pablo Neruda y, hasta el golpe militar de 1973, su
cine se hallaba entre los más experimentales
de América Latina. La música popular constituyó
una salida especialmente importante para los más
oprimidos, y se ha podido escuchar con frecuencia
en Europa, en la voz de artistas exilados durante
el período Pinochet.
Aproximadamente el 89 por ciento de la población
es católica, aunque el protestantismo evangélico
se está popularizando cada vez más. La omnipresente
arquitectura religiosa abarca desde las inmensas iglesias
coloniales hasta los altares situados junto a las
carreteras, algunos de los cuales se erigen como extraordinarias
manifestaciones de arte popular. El español es
la lengua oficial de Chile, aunque persisten varios
idiomas nativos. En el Norte hay más de veinte
mil hablantes de aimara y, en el Sur, medio millón
se comunica en mapuche. La minoría lingüística
más enigmática la constituyen los cerca
de dos mil habitantes de la isla de Pascua que se
comunican en rapa nui, una lengua polinésica.
La cocina chilena refleja la variedad topográfica
del país. Destacan pescados y mariscos, carne
de buey, frutas frescas y verduras. Las empanadas
presentan una gran variedad de rellenos y existen
asimismo muchos tipos de panes a base de patata y
harina. Su plato típico es el lomo a la pobre,
una enorme chuleta de buey coronada con dos huevos
fritos y enterrada en patatas fritas. La parrillada
consta de un surtido de carne a la brasa que también
incluye intestinos, ubres y morcillas. El curanto,
uno de los platos más delicados de la nación,
es un vigoroso y completo estofado de pescado, marisco,
pollo, cerdo, cordero, buey y patata. Los vinos chilenos
pueden considerarse los mejores de América del
Sur. El pisco sour, una bebida popular de alta graduación,
consiste en un aguardiente local servido con zumo
de limón, clara de huevo y azúcar en polvo.
Entorno y medio ambiente
El escritor Benjamín Subercaseaux describió
la estrecha franja que forma Chile, en la zona occidental
del Cono Sur, como una "extravagancia de la loca geografía".
Se extiende a lo largo de unos 4.300 km, desde el
desierto del Norte hasta el sur glacial, se asoma
por el Oeste al océano Pacífico, y queda
cortado por los Andes en el Este. Comparte la mayor
parte de su extensa frontera oriental con Argentina,
y limita con Perú y Bolivia por el Norte.
Chile, con una amplitud pocas veces mayor de 200
km, se caracteriza por la abrupta elevación desde
su costa hasta las cumbres andinas (que superan los
6.000 m). Los extremos latitudinales del país
proporcionan un variado repertorio de paisajes. Los
volcanes cubiertos de nieve se alternan con desfiladeros
surcados por ríos. El Gran Norte, donde se encuentran
algunas estaciones meteorológicas que nunca han
registrado precipitaciones, se contrapone a la Patagonia,
con sus tormentas y frecuentes nevadas. La recortada
y accidentada línea costera de Chile presenta
numerosas playas y bahías donde pescar y nadar.
Chile posee territorios de ultramar como la isla
de Pascua (a 3.700 km), el archipiélago Juan
Fernández (a 700 km) y una porción de la
isla meridional de Tierra del Fuego (que comparte
con Argentina).
La variedad de hábitats acoge una flora y una
fauna endémicas protegidas por un extenso sistema
de parques nacionales, principales atractivos del
país. En los parques, vicuñas (especie de
alpaca salvaje en peligro de extinción), guanacos
de la Patagonia (emparentados con la llama andina),
flamencos, pelícanos, pingüinos, nutrias
y lobos marinos forman parte del ecosistema. La vida
vegetal incluye extensas superficies de araucarias,
cipreses y singulares alerces (semejantes a las gigantescas
sequoias californianas). Fuera de las áreas protegidas,
la creciente desforestación está empobreciendo
el paisaje.
El clima de Chile es tan variado como su territorio,
con zonas áridas pero sorprendentemente templadas
en el Norte, una región central que disfruta
de un clima mediterráneo, y las tierras de la
Patagonia chilena y de Tierra del Fuego en el Sur,
barridas por el viento, la lluvia y la nieve. La temporada
pluvial en el centro se extiende de mayo a agosto,
cuando las temperaturas son más suaves (unos
10ºC en julio). El promedio en enero es de 28ºC. La
Patagonia chilena y Tierra del Fuego presentan promedios
en verano (entre diciembre y marzo) de tan sólo
11ºC; estas temperaturas moderadamente bajas resultan
menos soportables a causa de la fuerza del viento.
Cómo Ilegar
Chile está comunicada por aire con América
del Norte, Europa y Australasia, y Santiago acoge
numerosos vuelos internacionales. La compañía
aérea nacional es LAN-Chile. La tasa de salida
para los vuelos internacionales es de 12,50 dólares.
Los puntos de entrada en la frontera de Chile con
Perú y Bolivia son escasos y están alejados
entre sí. El paso entre Arica (Chile) y Tacna
(Perú) es el único acceso por tierra a Perú.
Chile y Bolivia se comunican por carretera o vía
férrea a través de Arica, Visviri, Tambo
Quemado o Calama. Excepto en la Patagonia, desplazarse
de Chile a Argentina significa atravesar los Andes.
Las rutas más socorridas son Calama-Salta, Copiapó-Tucumán
vía Catamarca, La Serena-San Juan y Santiago-Mendoza.
Resultan más interesantes los numerosos itinerarios
del Distrito de los Lagos y el sur de la Patagonia;
esta zona dispone de servicios de autocares y transbordadores
que cruzan la frontera entre Chile y Argentina.
Cómo desplazarse
Viajar por Chile es sencillo. Autocares rápidos,
puntuales y confortables recorren las principales
vías y cuenta con una extensa red aérea.
Hasta la década de 1970, el tren constituía
un medio de transporte desatendido. La competencia
entre compañías aéreas ha redundado
en un descenso de las tarifas, tanto de aviones como
de avionetas y los abonos son particularmente atractivos.
Existe una tasa de 5 dólares para los vuelos
interiores.
Lecturas recomendadas
Neruda, Pablo: 20 poemas de amor y una canción
desesperada, Espasa-Calpe, Madrid, 2000; Confieso
que he vivido: memorias, Editorial Seix Barral,
Barcelona, 1997
Mistral, Gabriela: Ronda de astros, Espasa-Calpe,
Madrid, 2001; Desolación, Editorial Andrés
Bello, Barcelona, 2000
Allende, Isabel: De amor y de sombra, Plaza & Janés
Editores, Barcelona, 1997; La
casa de los espíritus, Plaza & Janés
Editores, Barcelona, 1997
García Márquez, Gabriel: La aventura
de Miguel Littín clandestino en Chile, Plaza & Janés
Editores, Barcelona, 1999
Petras, James F.: Las estrategias del imperio:
los EE UU y América Latina, Argitaletxe Hiru,
Hondarribia, 2000
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