Valles Calchaquíes

        
      
    

Esta enorme extensión que conforma las provincias de Catamarca, Tucumán y Salta, ofrece un panorama de paisajes sorprendentes, sinuosos caminos y coloridos cerros. En cada una de las pequeñas poblaciones que atraviesan los valles, los antepasados dejaron sus huellas plasmadas en la roca.

Santa María, pintoresco pueblo y "Capital de los Valles Calchaquíes", fue uno de los principales asentamientos de los milenarios indios yokaviles, y donde aún hoy se pueden encontrar restos de esa cultura.

La incomparable selva tucumana, de notable belleza paisajística enmarca una parte de los valles. Allí se encuentra Tafí del Valle, ubicada a 1.976 m sobre el nivel del mar y surcada por ríos, cascadas y rápidos; zona poblada hace milenios y en cuyos valles se encuentran restos arqueológicos de gran valor. Otra de las poblaciones es El Mollar, villa veraniega surcada por verdes valles. Amaicha del Valle, rodeada de coloridos cerros, es típica por su fiesta a la Pachamama (Madre Tierra), una expresión religiosa de la gente del noroeste.

En Cafayate, San Carlos, Angastaco, Molinos y Cachi, perduran las tradiciones hispanas en las costumbres, en el habla y en el arte, tanto en arquitectura como en imaginería.

Desde Cafayate, rodeada de viñas, donde se produce el famoso vino torrontés -blanco y frutado-, y por la ruta que discurre por la Quebrada de las Conchas, se pueden visitar además de los Valles Calchaquíes, el Parque Nacional Los Cardones, cuyo nombre proviene de un cactus gigante que los indígenas utilizaban para construir sus casas.

 


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